...notas...reflexiones...pensamientos...cabreos epistolares...desde León...
Recuerdo perfectamente aquellas primeras campañas electorales. Recuerdo con cierta nostalgia...
Por entonces, vivia aun con mis padres, un partido político de rancio abolengo tenia su sede en la segunda planta de nuestro edificio. Aquellas elecciones, no se si las primeras, olas segundas, o quizas las terceras que se celebraban en aquella que hoy llamamos transición democrática, nos pillaban a todos desentrenados y a muchos con los pantalones cortos a medio guardar...
La ciudad se llenaba de carteles que ocultaban las tapias de quellos solares sin edificar ¿ recordais cuando quedaban solares...? Aquellos locos cacharros a los que les florecian altavoces de todo tipo llenaban las calles de melodias pegadizas, lemas, consignas y panfletos; muchos panfletos para desconsuelo de algunos trabajadores del servicio de limpieza.
Recuerdo nítidamente como los partidarios de los otros partidos se acercaban hasta las inmediaciones de nuestra casa, y como si estuvieran haciendo algo malo, con nocturnidad y premeditación, forraban con sus carteles las paredes de la calle. Entonces se habrian las ventanas de la sede social del partido del que eramos vecinos y, a la vez que se escuchaba la melodia de turno, volaban miles y miles de papelestas, panfletos y todo elemento que tubiera un puño con una rosa, un puño, una rosa y hasta yo creo que papeles en blanco...que a paladas caian sobre los oponentes...
Mas de una vez llegaron a las manos mientras los vecinos les increpaban - ¿ o animaban ? - desde las ventanas.
Lejos quedan aquellos años. Las páginas webs con presentaciones multimedia, los weblogs con opiniones y comentarios y los discursos televisados en prime time han postergado aquellos métodos que recuerdo, con nostalgia, cada campaña electoral.
Recuerdo perfectamente aquellas primeras campañas electorales. Recuerdo con cierta nostalgia...
Por entonces, vivia aun con mis padres, un partido político de rancio abolengo tenia su sede en la segunda planta de nuestro edificio. Aquellas elecciones, no se si las primeras, olas segundas, o quizas las terceras que se celebraban en aquella que hoy llamamos transición democrática, nos pillaban a todos desentrenados y a muchos con los pantalones cortos a medio guardar...
La ciudad se llenaba de carteles que ocultaban las tapias de quellos solares sin edificar ¿ recordais cuando quedaban solares...? Aquellos locos cacharros a los que les florecian altavoces de todo tipo llenaban las calles de melodias pegadizas, lemas, consignas y panfletos; muchos panfletos para desconsuelo de algunos trabajadores del servicio de limpieza.
Recuerdo nítidamente como los partidarios de los otros partidos se acercaban hasta las inmediaciones de nuestra casa, y como si estuvieran haciendo algo malo, con nocturnidad y premeditación, forraban con sus carteles las paredes de la calle. Entonces se habrian las ventanas de la sede social del partido del que eramos vecinos y, a la vez que se escuchaba la melodia de turno, volaban miles y miles de papelestas, panfletos y todo elemento que tubiera un puño con una rosa, un puño, una rosa y hasta yo creo que papeles en blanco...que a paladas caian sobre los oponentes...
Mas de una vez llegaron a las manos mientras los vecinos les increpaban - ¿ o animaban ? - desde las ventanas.
Lejos quedan aquellos años. Las páginas webs con presentaciones multimedia, los weblogs con opiniones y comentarios y los discursos televisados en prime time han postergado aquellos métodos que recuerdo, con nostalgia, cada campaña electoral.
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